Primer pilar

Tangible

Partir de lo que existe.

Árbol atravesado por la luz del sol, con un camino en primer plano

Jaspall Swiss

Lo tangible nos devuelve a una realidad más elemental: algo existe independientemente de la manera en que lo representamos.

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Partir de lo que existe

En Jaspall Swiss, lo tangible no es solamente una categoría de activos. Es, ante todo, una manera de considerar el patrimonio.

Vivimos en un mundo en el que una parte creciente del valor está representada por cifras, asientos contables y datos digitales. Estas herramientas son indispensables para la economía moderna, pero siguen siendo representaciones.

Lo tangible nos devuelve a una realidad más elemental: algo existe independientemente de la manera en que lo representamos.

En el ámbito de la agroforestería, esta realidad puede tomar la forma de un árbol. Ocupa un espacio, crece, se transforma y atraviesa el tiempo. Detrás de los contratos, los documentos y los datos que permiten identificarlo, permanece una realidad física.

Su realidad no depende únicamente de una escritura financiera o de un dato registrado en un sistema informático.

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Lo que permanece

Los sistemas cambian. Las tecnologías evolucionan. Las monedas, las instituciones y las maneras de registrar el valor se transforman con las épocas.

Los bienes materiales también han acompañado siempre a las sociedades humanas: la tierra, los árboles, los edificios, las obras o los objetos transmitidos de generación en generación.

Esto no significa que un activo tangible sea inmutable o esté desprovisto de riesgo. Un bien material puede degradarse, ser destruido o perder una parte, incluso la totalidad, de su valor económico.

Su particularidad es diferente: su realidad no depende únicamente de una escritura financiera o de un dato registrado en un sistema informático. También pertenece al mundo físico.

Es esta distinción la que nos interesa.

Árbol y camino en un paisaje natural

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Un patrimonio inscrito en lo real

También existe una dimensión profundamente humana en nuestra relación con el patrimonio.

El patrimonio cultural cobra todo su sentido cuando puede ser visto, escuchado, recorrido o sentido. De la misma manera, el patrimonio material posee esta capacidad particular de confrontarnos con lo real: ocupa un lugar, posee una materia y lleva las huellas del tiempo.

Un árbol es quizá una de sus expresiones más simples.

Nace, crece y evoluciona. Su eventual valor puede cambiar a lo largo de su existencia, pero su presencia nunca se resume en una línea de una cuenta o en un número mostrado en una pantalla.

Algunas formas de patrimonio se construyen antes de medirse.

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El tiempo como dimensión

Elegir lo tangible también significa aceptar el tiempo.

En la agroforestería, este no puede acelerarse mediante una decisión administrativa ni mediante una operación informática. El crecimiento biológico impone su propio ritmo.

Esta temporalidad recuerda una evidencia a veces olvidada: algunas formas de patrimonio se construyen antes de medirse.

Por eso nuestro enfoque no consiste en presentar lo tangible como una promesa de valor futuro. Consiste en partir de una realidad concreta, identificable y documentable.

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Nuestro primer principio

Antes de la propiedad viene necesariamente la existencia.

Antes de la trazabilidad viene algo que pueda identificarse.

Y antes de hablar de valor, de gestión o de transmisión, queremos poder hablar de algo que existe realmente.

Por esta razón, lo tangible constituye el primer pilar de la filosofía de Jaspall Swiss.